Estrategias para prevenir la violencia escolar

La escuela, no sólo es un espacio de construcción de conocimiento, también de relaciones e interacción entre niñas, niños,  adolescentes y adultos.

El desarrollo de una persona no sólo se basa en la adquisición de conocimientos, también requiere desarrollar un conjunto de habilidades diversas como el autocontrol, la determinación, la confianza en sí mismo o la persistencia.  Comúnmente el desarrollo de estas habilidades conforma lo que la gente conoce como el carácter.

Hablar de fomentar y contribuir al desarrollo de estas habilidades en los espacios escolares, cobra importancia dada la convivencia presente en la escuela. La escuela, no sólo es un espacio de construcción de conocimiento, también de relaciones e interacción entre niñas, niños,  adolescentes y adultos.

Existen tres grupos de habilidades que podemos fomentar desde la escuela:

  • Las habilidades cognitivas, que se refieren a la capacidad de comprender hechos e ideas complejas, como lectura, matemáticas y resolución de problemas.
  • Las habilidades técnicas están asociadas a conocimientos específicos de tareas para la producción de bienes o servicios, como manejo de vehículos o la computación.
  • Las habilidades socioemocionales se sitúan justo entre las dos anteriores, las cuales son comportamientos, actitudes y rasgos de la personalidad que contribuyen al desempeño de una persona y le permite establecer relaciones armónicas con otras.

Desde la escuela, es fundamental reconocer que gran parte de la responsabilidad del aprendizaje de las y los estudiantes está en sus docentes. Por ello, un docente social y emocionalmente competente posee más elementos para identificar las necesidades de sus estudiantes y tomar mejores acciones para satisfacerlas.

Pero, el desarrollo de estas habilidades, aun dentro de los espacios escolares, no todo le compete al docente o a las autoridades educativas, sino a toda la comunidad en su conjunto. Eso implica también la inclusión de padres y madres de familia. En la medida en que la relación entre la escuela y las familias se fortalezca, se crearán mayores oportunidades para construir una visión compartida del aprendizaje y de todo lo que éste implica.

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